Cirugía en una iguana

Ovarioectomía en una iguana verde

En algunas ocasiones nos traen algunos animales exóticos muy impresionantes y es este post queremos compartir con vosotros un caso de esta semana pasada , una éstasis folicular o distocia preovulatoria en una iguana verde.

Se presenta a la clínica este magnífico ejemplar con el problema de dificultad para evacuar desde hace unos días . Los propietarios ya habían intentado algunas maniobras por si puediera ser un taponamiento a base de baños de agua templada pero no habían obtenido resultados.

Después de nuestra exploración vimos que existía una posibilidad muy elevada de que estuvieramos delante de un problema reproductivo por imposibilidad de poner huevos y que éstos impidieran a su vez la posibilidad de la circulación de las heces por los intestinos debido a la presión que hacían en la cavidad celómica.

Aquí os dejo el video de la intervención y para aquellos que querais más información un artículo más extenso con muchos detalles de ésta patología , espero que os guste , ojo como siempre a los que les da cosa la sangre !!!

La estasis folicular es una de las afecciones más comunes entre los reptiles que viven en cautividad, principalmente por un mal manejo de los mismos. En este artículo se hace una revisión de sus causas, diagnóstico y tratamiento.

Artículo obtenido de la revista Argos

Javier Bazán, DVM,
Alfredo García, DVM, PhD
Centro de Investigación
Fincal La Orden-Valdesequera (Badajoz)
Imágenes cedidas por los autores

En la antigüedad, las iguanas eran animales muy cotizados por los productos y subproductos que de ellas se obtenían (carne y piel). Sin embargo, durante la última década, estos reptiles han adquirido gran popularidad como animales de compañía convirtiéndose en mascotas cada vez más frecuentes en las salas de espera de las consultas veterinarias. Por lo tanto, es necesario tener un conocimiento especializado de estos saurios exóticos para atenderlos correctamente.

Ciclo reproductivo

En las iguanas verdes (Iguana iguana) al igual que en el resto de los reptiles, la edad fértil no viene determinada por la edad temporal de los animales sino por el tamaño que tengan. El ritmo de crecimiento de las hembras es más rápido que el de los machos y alcanzan la madurez sexual primero, alrededor del año y medio, con 1,20 m de longitud y con un peso superior a los 500 g. A partir de entonces muestran actividad reproductiva durante tres o más años, hasta su muerte.

El ciclo reproductivo es estacional y está influenciado por la temperatura, el fotoperiodo, la pluviometría y la disponibilidad de alimentos. En cautividad, se puede establecer en cualquier época del año siempre que las condiciones sean favorables. Para que el desarrollo folicular y la ovulación se lleven a cabo de forma correcta se tienen que dar factores como 16 horas de luz, más de 28 °C, alimento ad líbitum y un depósito graso previo.

Maduración de los folículos
Durante el celo, la hembra de iguana experimenta cambios físicos y psicológicos. Independientemente de que se haya apareado o no, en una hembra sana y en buena condición corporal comienza la maduración de los folículos. Dicha maduración consiste, fundamentalmente, en un aumento del tamaño de los óvulos debido a la incorporación del vitelo (la yema) a su citoplasma. En la vitelogénesis las hormonas estrogénicas estimulan al hígado, que aparece aumentado de tamaño y con un característico color anaranjado, para convertir los lípidos de las reservas grasas corporales en vitelogenina, sustancia que será selectivamente absorbida del torrente sanguíneo por los folículos. Se pasa así de un folículo inmaduro de unos cuantos milímetros de diámetro a un folículo maduro de varios centímetros.

Aspecto de una iguana verde hembra sexualmente madura.

Ovulación
Al completarse la maduración del folículo se produce la ovulación. Éste pasa al oviducto, si bien, algunas hembras tras completar la maduración de los folículos, si no encuentran condiciones favorables para la ovoposición, pueden reabsorberlos y repetir el ciclo en la siguiente estación.

En caso de realizarse la cópula es en el oviducto donde se produce la fecundación y donde el huevo adquiere sus cubiertas protectoras (membrana previtelina, albúmina, cáscara y cutícula). Antes de la ovulación los folículos maduros aparecen como un racimo de uvas, con densidad radiográfica de tejidos blandos. Una vez que la hembra ha ovulado y se han completado los huevos, éstos pasan a ser visibles radiográficamente debido a su calcificación.

Puesta
Los huevos son puestos al cabo de unos 50 a 100 días después de la cópula. En ellos el 90% del alimento fetal viene determinado por el vitelo de la yema (lecitotrofia). Las hembras dejan de alimentarse dos o tres semanas antes de la puesta y seleccionan las zonas de anidamiento, por lo general, sitios arenosos y descubiertos de vegetación como las orillas de los ríos y las playas. En estado salvaje las hembras cavan túneles en el suelo donde depositan los huevos. Por lo tanto, en cautividad, es nuestra obligación proporcionarles un sitio adecuado para el desove.

Uno de los problemas reproductivos más comunes en hembras de iguana, derivados de su confinamiento en cautividad, es la estasis folicular preovulatoria.

Además de la distensión abdominal, la iguana que padece estasis folicular se encuentra aletargada,
con un color de piel apagado y ostensible pérdida de peso.

Estasis folicular preovulatoria

En la estasis folicular los folículos se desarrollan en el ovario pero por motivos difíciles de determinar, aunque generalmente derivados de un mal manejo (ver tabla), la ovulación no llega a producirse y, conforme los folículos crecen, desplazan y comprimen los órganos que se encuentran en el celoma, entre ellos el estómago y los pulmones. Se presenta pérdida del apetito, dificultad respiratoria, letargia y generalmente el animal sucumbe como consecuencia de procesos secundarios y malnutrición. Puede también haber ruptura de folículos, lo que ocasiona celomitis y la muerte de la hembra en un plazo muy breve (Divers 1996; Mader 2000; Not Schläpfer 2000).

Los síntomas que van a aparecer en la iguana que cursa una estasis folicular pueden confundirse con las manifestaciones normales del ciclo reproductivo como distensión del abdomen y descenso de la ingestión de comida. En general, la anorexia se hace evidente de 4 a 6 semanas antes de desovar, ya que los huevos en formación ocupan tanto espacio en el celoma que, literalmente, impiden que el estómago contenga alimentos. Sin embargo, una iguana grávida va a estar activa y en estado de alerta, mientras que una iguana que padece estasis folicular va a estar aletargada, presentará un color de piel apagado, ostensible pérdida de peso y también podrá manifestar temblor.

Diagnóstico

Antes de iniciar la manipulación del paciente se debe valorar el estado general del animal como coloración, estado de alerta y demás parámetros que nos ayuden a determinar si con una simple contención física es suficiente, o bien necesitamos medios farmacológicos. Especial cuidado requiere la cola de las iguanas, al ser su principal mecanismo de defensa (Álvarez, 2008).

Elaborar un buen historial clínico del paciente es indispensable para establecer el diagnóstico diferencial con otras posibles causas, como obesidad, neoplasias, obstrucciones intestinales, ascitis, fallo renal o hepático, cardiopatías o septicemias.

La palpación abdominal debe realizarse con extremo cuidado, debido a la posibilidad de ruptura de los folículos con la consecuente peritonitis iatrogénica. Además, resulta muy conveniente una analítica sanguínea para ver los niveles de calcio y valorar las funciones renal y hepática.

Es muy importante distinguir entre folículos preovulatorios y la distocia postovulatoria o retención de huevos, ya que el tratamiento difiere en ambas condiciones. En el segundo caso se produce ovulación, los óvulos pasan al oviducto donde adquieren todas o alguna de las cubiertas protectoras pero, por diferentes motivos, no se produce la puesta. Las radiografías y la ultrasonografía son los métodos complementarios de elección para diagnosticar esta patología.

Apertura de la cavidad abdominal de una hembra muerta por estasis folicular.
Aspecto macroscópico de folículos ováricos maduros.

Mediante ultrasonidos se puede diferenciar entre una estasis folicular y la distocia o retención de huevos. En el primer caso la imagen es más redondeada y los huevos se disponen en racimo, mientras que en la distocia la imagen es más ovalada y los huevos se disponen en línea. Además, la imagen de la distocia permite diferenciar dos zonas, una hiperecogénica debida a la cáscara del huevo y otra hipoecogénica que se corresponde con el resto de la estructura del huevo; en la estasis folicular la imagen es más homogénea (Melidone y col., 2008).

En la radiología se utilizan valores de hasta 300 mA y entre 40-100 kV y 0,016 s (1/60 s). Hay que señalar que el esqueleto de los reptiles es menos radiopaco que el de los mamíferos, por lo que el kilovoltaje es menor, lo que unido a un miliamperiaje mayor permite obtener más nitidez.

Causas de la distocia
· Sitio inapropiado para la puesta.
· Alteraciones de la temperatura y humedad.
· Falta de exposición a la luz solar.
· Inadecuada complementación de calcio.
· Malnumitrición (déficit de vitamina D).
· Otros.

Tratamiento

Una vez realizado el diagnóstico de estasis folicular, puede establecerse un tratamiento médico a base de hormonas (oxitocina, prostaglandinas sintéticas, etc.) y calcio (gluconato de calcio), para intentar la reabsorción de los folículos. Como parte del tratamiento es aconsejable también la toma de sol directo durante varias horas al día ya que mejora la síntesis de vitamina D, imprescindible para mantener la calcemia, y una excelente dieta.

Ovariectomía
Si no se consigue la reabsorción el tratamiento quirúrgico u ovariectomía se convierte en imprescindible para la supervivencia de la mascota. El abordaje será a través del abdomen, colocando al animal en decúbito dorsal y realizando una celiotomía paramediana transrectal pre-retroumbilical y así evitar lesionar la vena abdominal ventral. La incisión deberá realizarse con sumo cuidado para evitar punzar los folículos y producir una peritonitis que agravaría la situación. Primeramente se abordará el ovario izquierdo, el cual está sujeto por un ligamento que será seccionado con precaución para evitar dañar la vena caudal izquierda y la glándula adrenal y se procederá a la extirpación del ovario. Seguidamente se realizará el mismo procedimiento en el ovario derecho, teniendo en cuenta que el ligamento es extremadamente más corto, y se procederá a la extirpación del ovario. A la hora de suturar, lo ideal es la sutura independiente de piel y músculos; para la piel, se tendría que utilizar un patrón de eversión debido a la presencia de las escamas (los labios de la incisión sobresaldrán de la superficie corporal y no quedarán enfrentados).

Para evitar posibles complicaciones se realizará un vendaje compresivo de la zona y se recomendará al propietario que retire temporalmente cualquier elemento del terrario que pueda ocasionar complicaciones en la recuperación del paciente como ramas y recipientes de agua. El sustrato se cambiará por uno que facilite la limpieza diaria del terrario (papel de periódico o cartón).

Durante los primeros 10 días tras la cirugía se administrará al paciente antibioterapia de apoyo con enrofloxacina para evitar infecciones secundarias, junto con analgésicos durante 3 o 5 días.

Prevención

La estasis folicular es consecuencia, en la mayoría de los casos, de unas condiciones deficientes, tanto desde el punto de vista ambiental como nutricional. Los reptiles son animales en los que la salud se relaciona directamente con las condiciones de cautiverio. El gradiente de temperatura, los rayos ultravioleta, unas buenas prácticas de higiene y la calidad del alimento, son factores fundamentales para mantener a las iguanas sanas. Cualquier fallo en alguno de éstos puede favorecer la manifestación de ciertas patologías.

Bibliografía
Álvarez Carrión, B. (2008). “Exploración Clínica de Reptiles”. Centro Veterinario 27:18-26.
Divers, SJ (1996) Medical and Surgical Treatment of Pre-ovulatory Ova Stasis and Post-ovulatory egg Stasis in Oviparous Lizards. Proc. Association Reptilian and Amphibian Veterinarians. 24-27.8.1996, Tampa, pp. 119-123.
Mader, DR (2000) Understanding Calcium. Proc. Association Reptilian and Amphibian Veterinarians, 17. – 21. 10. 2000, Reno, pp. 153-154.
Melidone, R., Knoll, J.S., Parry, N., (2008). “Clinical Exposures: preovulatory stasis and dystocia in oviparus lizards. Veterinary medicine.
Not Schlapfer, I (2001) Follicular Stasis in the Green Iguana (Iguana Iguana). Proc. Abstr. EAZWV 3rd Scientific Meeting, 31. 5. – 4. 6. 2000, Paris, pp. 291 - 295

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